Capitulo 18

Cuando el lobo atrapó a su gato
(NamMin)

Al llegar la noche durmieron en un hotel de camino, más por cuidado a Jimin, que por cansancio de los lobos. Era una suerte que el Alfa, al haber sido padre, sabía que no era lo mismo viajar con una pareja en espera, que con otra persona, así que había calculado los tiempos tomando en cuenta que al chico le daban ganas de ir al baño, las paradas para comer y los descansos ante los mareos del joven padre gestante.

Jimin protestaba por los constantes cuidados de su suegro y su compañero, eran todas unas mamás gallinas. En una o dos ocasiones Jimin había visto las disimuladas risas de los cuatro centinelas que los acompañaban. Las risas pasaron a carcajadas al ver el lamentable cuadro que hacían dos lobos grandes tratando de hacer entrar en razón a un muy enojado gatito, cuando en su forma animal Jimin se escondió bajo una cama. Todo sea por escapar de los asfixiantes cuidados que esospulgosos le daban.

—Ven, amor— le rogo por enésima vez Namjoon— no puedes quedarte toda la noche allí abajo.

Al tratar de meter la mano para sacarlo de allí, el felino había mordido a Namjoon, el chico no saldría de debajo de la cama hasta que le diera la gana.

—¿Si te prometo llevarte al restaurante y dejar que pidas lo que quieras, saldrás de allí? — Uso su última carta el lobo.

Jimin se tomo su tiempo para pensarlo, la oferta no es escuchaba tan mala. Salir y estirar las piernas, además de lograr una buena comida, era suficiente para él, por ahora. Con la pancita contra el piso, se arrastro hasta salir del incomodo espacio bajo la cama. No hubo terminado de sacar la mitad del cuerpo cuando sintió los brazos de su amor envolverlo, levantándolo en brazos.

—¿Por qué demonios los dioses te hicieron tan malcriado? — Fue más una protesta que una pregunta. Tomando al gatito apretó con cuidado el pequeño cuerpito peludo contra su pecho— ¡Lo peor de todo es que te amo!

Todo enfado o molestia que en algún momento pudo sentir Jimin, se borro mientras su corazón se derretía como mantequilla. Era desconcertante como ese gran lobo podía reducirlo a un charco de miel con solo susurrarle cosas tan lindas contra su oreja. Él se sentía indefenso contra Namjoon, ñ amaba de todo corazón a ese chico terco que jamás se daba por vencido.

El restaurante de carretera no era gran cosa, pero las hamburguesas estaban buenas y las papas fritas estaban pasables, o al menos eso pensó Namjoon antes de ver como su pareja devoraba todo en su plato como si se tratara de una manjar digno de los dioses. El felino en su forma de hombre era apenas de uno metro setenta de altura, contextura delgada, pero las apariencias engañaban, era más grande por dentro que por fuera. Cuando no sufría las molestias del embarazo, comía como tres osos antes de invernar.

—¿Qué me ves? — pregunto Jimin mientras se chupaba la salsa de los dedos.

Namjoon sentía que cada pasada de lengua se lo daba a su pene en lugar de a los dedos, estaba duro, transpiraba, estaba a punto de tomar a su pareja y llevárselo hasta la habitación del hotel para follárselo sobre la primer superficie plana que encontrara—¿Lo haces a propositico?— gimió el lobo apretando su pene bajo el mantel de la mesa.

La sonrisa en la cara del felino no tenía nada de inocente—. No puedo creer que me creas capaz de algo como eso—, le guiño un ojo mientras sorbía con la pajilla el contenido de su vaso— sí por mi fuera me metería bajo la mesa para sorber eso que tienes allí escondido.

El lobo por poco y se ahoga con el bocado de pollo que estaba intentando tragar en ese momento—Vas a matarme— protesto mientras trataba de calmar la tos.

—No—, se encogió de hombros Jimin mientras observaba a los otros comensales que había en el pequeño establecimiento— solo quiero que me folles… Nunca lo he hecho en un hotel de carretera.

Varios billetes fueron tirados sobre la mesa como pago por la comida, justo antes de que el pequeño gatito fuera arrastrado hasta las afueras del restaurante. Apenas llegan al estacionamiento, Namjoon aprovecho que la SUV los cubría de los curiosos que salían, empujando a Jimin contra el vehículo, beso al pequeño hombre con todo lo que tenía para dar.

—Te deseo, ahora—. Anuncio Namjoon mientras bajaba los pantalones de su amante— hoy será el día en que sabremos qué es hacerlo en el estacionamiento.

—Nos descubrirán— trato de protestar Jimin mientras dejaba que Namjoon le bajara el cierre del pantalón.

—Si te mantienes calladito nadie sabrá lo que hacemos aquí— bajo los pantalones hasta las rodillas del felino— ahora dóblate y recuéstate en el asiento— ordeno mientras abría la puerta de atrás de la SUV.

En lo que dura un latido Jimin se encontró con la espalda contra el asiento de atrás, el culo prácticamente en el aire, sostenido por los brazos fuertes de su pareja. El hombre más alto lo beso metiendo la lengua en la boca del felino sin ningúna delicadeza, era un animal listo para devorarse a su pequeña presa. En respuesta Jimin abrió más las piernas tratando de sentir lo más cerca que podía el cuerpo grande que lo retenía.

El beso se interrumpía apenas el tiempo suficiente para respirar—Necesitamos lubricante— aconsejo el felino.

El lobo saco un pequeño paquete que traía en la bolsa de atrás del pantalón. Tomando un poco del líquido trasparente comenzó a preparar la entrada de Jimin, cuando tuvo tres dedos dentro, se dispuso a meter el pene. Al diablo con los juegos previos, el lobo quería enterrarse hasta las bolas dentro de esa entrada apretada.

Un grito ahogado escapo de la descarada pareja recién emparejada, Jimin recibió a su hombre enredando las piernas en la cintura estrecha, luchando por que este se metiera a un más dentro. El sexo no duraría mucho, la excitación de los chicos, el miedo al ser descubiertos, la incertidumbre de lo que vendría en la reunión con el Consejo, todo los llevaba en un camino desenfrenado de mucho entrar y salir.

Para callar su grito al sentir la llegada del orgasmo, mordió el hombro musculoso de Namjoon, el lobo hizo lo mismo, renovando nuevamente sus votos como pareja enlazada. Dos estocadas salvajes y el lobo se vació en la entrada estrecha de su amante, Jimin ensució la camisa de Namjoon al venirse con tanta fuerza que pensó se desmayaría.

Dándose unos minutos para recuperar la respiración, el lobo fue el primero en incorporarse. Tomando unas toallas húmedas que había en la guantera, limpio a Jimin y luego lo hizo consigo mismo.

—Contigo siempre me siento como si fuera luna llena— jadeo más que hablar, Jimin.

—Yo también me siento así— estuvo de acuerdo Namjoon mientras acomodaba el pantalón de su gatito. Compartiendo un último beso entraron en la SUV, listos para reunirse con los demás en el hotel.

Si alguno de los lobos olfateo el fuerte olor a sexo en los chicos, se hizo el desentendido. Más que agradecido un avergonzado Jimin corrió al baño. A Namjoon le gustaba ese contraste de su amor, por lo general era tímido, pero cuando se le calentaban las hormonas era una puta en toda regla. Suerte que fuera solo suyo, él sería el único que sabría de ese aspecto del carácter de su pareja.

Por más que Jimin insistió en lograr más de una follada esa noche, Namjoon lo hizo dormir. El día siguiente sería duro, solo los dioses sabían que pasaría en esa maldita reunión. La mañana llego demasiado pronto, para el gusto del cansado gatito, por más que intentara hacerse el valiente, sabía que el embarazo le quitaba mucha de su acostumbraba energía.

El resto del viaje fue tranquilo, poco después del medio día ya habían llegado a su destino, todo gracias a que los lobos conducían justo al límite de velocidad, sus reflejos sobre humanos no hacían posible un accidente.

Las instalaciones del Consejo estaban en lo que parecía una vieja fábrica, por fuera parecía como si en cualquier momento fuera a venirse
encima de los visitantes. Las SUV fueron estacionadas fuera del viejo edifico, allí ya habían unos cincuenta automóviles de todas las clases acomodados en filas ordenadas.

El Alfa Kim fue el primero en bajar, seguido de él, lo hicieron los centinelas, luego de que se aseguraron de que no hubiera ningún problema, le toco el turno a Namjoon de bajar junto con su pareja preñada.

Jimin nunca había estado en una de esas reuniones, era uno de los hijos menores del Alfa Park, no había necesidad de que asistiera. Unos tipos grandes, osos, según le advirtió su felino interno a Jimin, estaban franqueando la puerta de entrada del edificio.

Las pesadas puertas de metal se abrieron, dejando pasar a la comitiva de lobos. Habían llegado apenas con el tiempo contado para estar puntualmente a la reunión, no tenían ningún interés en permanecer allí más del tiempo requerido. Jimin sentía que el aire no podía llenar sus pulmones, usualmente era un gatito valiente, pero la sola idea de que pudieran separarlo de su pareja era algo demasiado terrible para poder asumirlo.

Los brazos de Namjoon le recordaron al felino que no estaba sólo, su nueva familia respondería por él, además contaba con que su padre entrara en razón al ver lo feliz que era con su lobo. Tratando de pensar en otra cosa, el felino comenzó a estudiar el sitio, por fuera no se veía muy prometedor, pero por dentro era una historia distinta. El espacio era enorme, las paredes sin ventanas, todo reforzado con placas de acero, la iluminación constaba de grandes lámparas industriales colgando del techo.

Si la frialdad del lugar no era suficiente para ponerlo de los nervios, el que estuviera lleno de cambia formas de distintas especies era la cereza del pastel. Los especímenes más grandes de las distintas clases se encontraban allí, al ver entrar a los lobos con el hombre gestante, todos detuvieron las conversaciones. En respuesta Jimin se apretó contra el pecho de Namjoon, escondiendo el vientre plano de las miradas curiosas. Sus instintos animales gritaban que debía correr, salir de allí, había demasiadas criaturas poderosas que podían dañar a su cachorro no nato.

—Calma, amor— le dio un beso Namjoon en la frente—. Sólo tardaremos un momento y luego podremos irnos.

Jimin asintió con un leve movimiento de cabeza, tenía miedo, pero confiaba en Namjoon. Disfrutando de la protección de su pareja, el felino se dejo guiar entre la multitud que lo observaba curioso. Cubriendo su vientre plano con el abrigo trato de proteger a su cachorro de los extraños.

Los demás representantes se acomodaron en un semicírculo, de frente a la plataforma donde se encontraban sentados un anciano de cada raza de cambia formas existentes. Al lado derecho Jimin descubrió a su padre, acompañado de su madre y de cinco centinelas, los gatos más grandes de la manada. La primera mirada que le dio a su padre, le hizo ver que el hombre estaba cabreado, realmente cabreado.

Namjoon debió de sentir el aumento en la tención del cuerpo del felino, porque lo rodeo con sus brazos por los hombros, dándole una sensación de confort. El Consejo llamó al Alfa Park para que expusiera su denuncia, todo paso como en un sueño para Jimin. Su padre hablaba de un secuestro, de una violación, hasta menciono el contrato con el Alfa Jungkook de los tigres, el cual fue roto por la terquedad de los lobos.

Una vez terminada la denuncia de la parte ofendida, le llego el turno al Alfa Kim de defender el emparejamiento de su hijo con el felino, aduciendo que había sido la decisión de los dioses el hecho de que los chicos se emparejaran. Hasta Namjoon tuvo que desestimar las acusaciones del Alfa Park, diciendo que nada fue planeado, que las cosas ocurrieron de una manera natural.

Jimin estaba a punto de entrar en pánico cuando el Consejo lo llamó a declarar — Él es mi pareja—, hablo Jimin con voz firme, aunque por dentro temblaba como una hoja—prueba de ello es que estoy esperando a un cachorro suyo— al ver las miradas curiosas sobre su vientre, se sintió violado, cubriendo el lugar donde su bebé crecía con el abrigo, logró continuar—. Amo al compañero que los dioses me dieron, el no tomo nada que yo no le entregara voluntariamente.

El silencio se volvió tan denso que bien y se podía cortar con un cuchillo lo suficientemente filoso.

—¡¡¡Mentira!!! — Se escucho la voz del Alfa Park — mi hijo solo está asustado de ese lobo que lo aparto de su verdadera familia… Mi hijo no puede estar esperando un cachorro de un lobo, va en contra de la naturaleza misma de las razas.

Gruñidos de apoyo se escucharon por todo la sala de reuniones, al parecer la gran mayoría compartía la opinión del Alfa de los Gatos Monteses.

El más anciano de los miembros del Consejo se puso de pie— ¿Entonces exiges una prueba de ello? — se escucho la voz firme del hombre que miraba fijamente al Alfa Park

Jimin se dio la vuelta y trato de correr hacia donde estaba su pareja, pero unas manos grandes lo detuvieron. Namjoon al ver como su pequeño gatito forcejeaba para liberarse de los cambia formas osos que lo retenían, se transformó a su forma de lobo, listo para defender a su pareja. El Consejo llamó a los guardias, se necesito de doce grandes osos para lograr retener al lobo y a su padre el Alfa Kim, por desgracia los centinelas que les acompañaban fueron más fácilmente detenidos.

El Alfa de los lobos y su hijo fueron atados con cadenas que tenían un encantamiento que las hacía casi irrompibles. Jimin lloraba tratando  de liberarse del enorme hombre que lo retenía por los brazos, impidiéndole poder escapar. Una vez recuperado el orden en la sala, le llego la hora al Alfa Park de dar su respuesta —. Exijo la prueba—, hablo el alfa sin dejar de mirar al lobo que se decía pareja de su hijo— estoy seguro que mi hijo no espera ningún cachorro.

—¡Papá—, se escucho el grito del joven felino—no hagas esto! … Estoy esperando a tu nieto, no nos rebajes a este circo. Ellos le harán daño al bebé… ¡Papá!...¡Papá!

Los gritos y ruegos del felino cayeron en oídos sordos. Una mesa médica fue traída justo en el medio de la sala, la revisión sería hecha como la ley lo estipulada. Los miembros del Consejo observarían como esta sería llevada a cabo y los asistentes serían los testigos que garantizarían la veracidad del proceso. Un médico, de una raza de cambia formas que no tenía relación con las partes litigantes, un halcón, fue el llamado para realizar el procedimiento.



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