Capitulo 6
Jungkook atendió algunos asuntos que no podían esperar, el deshacerse de los cuerpos de una manera segura era crucial y difícil de hacer. Luego estaba el asunto de los heridos y lo de coordinar las tareas de reparación. Sintiéndose como una mierda logro arrastrase hasta el tercer nivel bajo el suelo, una vez allí se dirigió hasta la puerta de su apartamento. Tecleando la clave de acceso.
Dentro se encontró con una escena que por un momento hizo que el aire se incendiara en sus pulmones, el resultado, un pene tan duro que podía taladrar piedras. Con cuidado de no despertar al chico que dormía en el sofá, cerró la puerta. El gatito estaba acostado a todo lo largo del sofá, con el dorso desnudo y la cinturilla del pantalón que permitía ver el comienzo de la curva del trasero.
Jungkook respiro profundo, apretando sus manos y tratando de evitar que estas se dejaran llevar y fueran tras toda esa esquista piel que se le ofrecía. El pantalón de mezclilla era casi una herejía al cubrir esas piernas largas y el sexo que dormía bajo el cierre, los pies desnudos le recordaba al tigre que el chico era aún un cachorro inocente. Aunque ese cuerpo fuera la encarnación del pecado.
Tragando duro el alfa logro controlar los impulsos que comenzaban a salirse de control, respiró el dulce aroma del chico que pronto entraría en celo. Si se enlazaba al tomar su virginidad, el gatito sería su pareja ligada, jamás tendría otro amante más que él.
Jungkook, después de reprimir toda su fuerza de voluntad, logro desviar la vista de la habitación sin puerta, la que había sido tirada a bajo después de su pelea en la mañana. Caminando a a pasos silenciosos llego hasta donde estaban acomodadas las cunas de sus hijos, la cama había sido retirada para darles espacio. Había un mueble para cambiarlos, una mecedora y una pequeña refrigeradora donde estaban guardados los biberones. Ahora entendió por qué su joven pareja estaba durmiendo en el sofá, el chico le había dado su habitación a los bebés.
Jungkook era un guerrero, su padre le había enseñado que su vida estaba al servicio de la manada. A pesar de ser un alfa joven, había demostrado que merecía el puesto con su esfuerzo. Había engendrado a sus cachorros cuando supo que no tenía gusto por las hembras, al menos no del tipo sexual, así que de ese modo se había asegurado de tener descendencia. Para lo que no estaba preparado era para esa sensación de tibieza en el pecho cada vez que visitaba a sus hijos. El saber que su futura pareja sería capaz de tomar riesgos por los niños, y lo que es más, les sedería su comodidad, lo hizo sentir humilde.
Un gemido que provino desde la sala de estar, le recordó a Jungkook que un chico sexy dormía incomodo sobre el sofá, con una sonrisa en el rostro, supo exactamente donde pasaría la noche el gatito malcriado.
Taehyung había seguido los consejos de Yoongi, cada palabra. "Si quería ser la presa del gran y malvado alfa debía esperar dócilmente, pero si quería carne de tigre para la cena, él debía controlar la situación", así que el gatito se había quitado la camisa, acostándose boca abajo oculto sus tetillas erectas por el aire acondicionado de la habitación, eso sería suficiente para hacer que el tigre se despeinara un poco.
Al notar que el alfa tardaba decidió desabrocharse la cinturilla del pantalón vaquero que el zorro le había prestado, cuando escuchara el sonido de la puerta se acostaría y fingiría dormir. Lo que no calculo fue que en verdad se quedó dormido, el acomodar a los cachorros había sido un trabajo duro, tomando en cuenta que todo lo realizó Lucia y él por temor a qué alguien lastimara a los niños.
Cuando unos brazos fuertes lo levantaron, quiso asustarse, pero el olor conocido del tigre lo hizo dormir de nuevo. Estaba tan cansado, la baja espalda había comenzado a doler un poco por todo el trabajo y la tensión.
Taehyung respiro profundo, el olor a macho inundaba sus pulmones, la piel desnuda hormigueaba al rosarse contra la seda. El chico en su inocencia comenzó a ronronear, el sexo duro se apretaba contra el colchón masturbándose y buscando la liberación que le ayudaría con esa necesidad que se construía en la base de la columna y que le ahogaba las bolas.
Justo cuando estaba a punto de obtener lo que buscaba, las delgadas caderas fueron sostenidas por unas manos grandes que le impidieron la búsqueda desesperada del orgasmo.
-De ahora en adelante solo te correrás si estoy presente- la respiración del tigre contra la oreja del inocente cachorro era todo un acto sexual en sí mismo.
Taehyung abrió los ojos de golpe, trato de incorporarse pero una mano grande se poso sobre la base de su espalda, su felino interior obedeció el dominio del alfa.
-Tranquilo, cachorro-, una lengua húmeda recorrió el cuello del más joven- yo haré que valga la pena la espera.
La inocencia a disposición de la experiencia, que podía hacer el inexperto para hacerle frente a la delicada seducción de la que estaba siendo víctima. Dejarse hacer fue la respuesta. Para la total vergüenza de Taehyung, su ronroneo solo aumento cuando pequeños besos fueron recorriendo su columna vertebral hasta llegar al valle de su culo.
-Detente- suplico el gatito cuando las manos duras de Jungkook apretaron los globos redondos de su trasero- ¡Ah! - grito cuando sintió que la lengua jugueteaba con su entrada más intima.
-¡Disfruta!- ordeno el tigre- Este delicioso cuerpo tuyo me pertenece-.Al ver como el cachorro mordía la almohada para evitar dejar salir otro grito, insistió- No me niegues tu placer.
Lágrimas pesadas escaparon de sus ojos mieles cuando sintió como la lengua de Jungkook abría su culo virgen. Jamás se imagino que el sexo podía ser así, faltaban todavía dos días para su primera luna llena, pero la cercanía de un macho dispuesto volvía locas a sus hormonas.
-¡Me muero! - Grito Taehyung cuando una mano de Jungkook se metió bajo su cuerpo para apresar su sexo que salía líquido preseminal. La lengua del alfa penetro en un ritmo lento de entrar y salir mientras la mano masturbaba al chico en perfecta sincronía.
El tigre no era de los que se tomaban tantas atenciones con un amante, por lo general era cuestión de dos machos grandes que buscaban sacar el mayor provecho uno del otro. La historia con Taehyung era totalmente diferente, su sabor era sexo puro, lo que sostenía en su mano era un pene digno de ser saboreado durante horas. Ese chico sería su muerte, estaba seguro de eso.
Taehyung abrió más las piernas y levanto el culo en busca de la lengua que se comía su entrada sin compasión. Gemía y lloraba mientras apretaba las mantas tan fuerte que sus nudillos comenzaron a ponerse blancos. Jungkook supo que su cachorro había alcanzado el límite, haciendo lo que su experiencia sabia, metió la lengua hasta donde pudo mientras con su mano le hacía la mejor paja que un hombre le podía dar a otro.
El gatito grito el nombre de Jungkook mientras mojaba las mantas con grandes chorros de esperma. El tigre volteo al chico, permitiendo que este sollozara contra su pecho escondiendo la cara.
-Eres mío, gatito- hablo mientras besaba tiernamente la cabeza del cabello castaño-.Estas donde debes estar.
Taehyung abrió los ojos lentamente, la sensación de estar rodeado por un cuerpo tibio lo hizo sonreír. Las imágenes de la noche anterior llegaron una a una, como soldaditos bien formados.
Al tratar de liberarse de su prisión de brazos escucho una risa ronca que lo hizo levantar la vista, sonrojándose como la grana al ver los ojos negros que le miraban con una expresión francamente hambrienta.
- Yo... yo...yo- trato de explicarse sin mucho éxito.
El tigre tomo por la quijada al pequeño gatito obligándolo a sostenerle la mirada- Todo lo que paso anoche entre nosotros es natural, es correcto- dándole un delicado beso en los labios entre abiertos, agrego- en dos días seremos oficialmente una pareja enlazada... ¿Te gusto?
Taehyung sonrió, aunque sus mejillas parecían estar a punto de incendiarse por la vergüenza- Me gusto- susurro tan bajo que Jungkook apenas lo pudo escuchar- ¿Siempre será así?
El beso que antes había sido tierno, ahora devoraba vivo a Taehyung, el que sin pensarlo mucho rodeo con sus brazos el cuello del tigre, para asegurar que la caricia no terminara nunca. En ese momento el gatito fue consciente de su propia desnudes y la del hombre que ahora se acomodaba sobre él. En un acto de entrega, el cachorro abrió las piernas, permitiendo que su pene se rosara contra el de su alfa.
La barba mañanera de Jungkook rosaba la piel tierna del cuello del joven felino mientras este levantaba la pelvis para lograr el mayor contacto. El tigre tomo con ambas manos los penes juntos, había muchas cosas que el chico tenía que aprender y él estaba dispuesto a enseñárselas. Dejando el cuello comenzó a recorrer el pecho, hasta que se ensaño con una de las tetillas que se ofrecía para el sacrificio.
Taehyung no sabía si estaba vivo o muerto, se sentía fuera de su propia piel, el placer era sublime y él no estaba seguro de poder soportarlo. Jungkook aumento el ritmo de la caricia en los penes, hasta que con un grito de éxtasis el gatito se vino. La imagen quedo gravada en el corazón del Alfa, al ver la belleza del rostro del gatito al alcanzar su orgasmo, la reacción fue inmediata, el semen mancho el pecho de su amante, pintando también una de las mejillas.
El beso que la pareja compartió sello el destino de los amantes. En dos días tomaría a su cachorro sembrando su esencia dentro de las entrañas del hombre, de ese sagrado momento en adelante sus vidas estarían entrelazadas.
El llanto de uno de los bebés, desde la habitación cercana, hizo que los amantes se separaran sin dejar de mirarse a los ojos.
-Parece que otro tigre está pidiendo mi atención- sonrió Taehyung de un modo que hizo que el corazón de Jungkook se hacelerara por uno o dos latidos-.Voy a darles su biberón.
-¿Sabes cómo cuidar cachorros? - pregunto el alfa al ver como el gatito se ponía de pie mientras trataba de cubrir su redondo culo con la manta.
-Digamos que aprendí por accidente-, se explico mientras tomaba el pantalón vaquero con que se había vestido la noche anterior-. En la manada una madre se puso muy mal cuando su pareja murió, así que Jihyo, Jimin y yo nos encargamos de sus cinco cachorros mientras ella se reponía.
Jungkook oyó toda la larga explicación que daba su futura pareja, aunque para ser honestos, apenas si escucho la mitad, ya que estaba demasiado entretenido en ver como el gatito trataba de ponerse el pantalón sin dejar caer la manta. Por desgracia el chico lo logró sin que él pudiera verle el apetitoso culo. ¡Una desgracia!
-Voy a llamar a Lucia- hablo el alfa poniéndose de pie. Él si no tuvo ningún pudor en mostrarse desnudo ante un muy sonrojado felino.
Taehyung abrió la boca para decir algo en contra de llamar a la enfermera, pero siendo realistas, en ese momento solo podía babear. El hombre era un monumento, sus grandes musculos cubiertos por una piel pálida, el cabello negro despeinado por las horas de sueño, los ojos negros que en ocasiones parecían dos frías pierdas, ahora se veían iluminadas por la sonrisa traviesa que adornaba sus labios.
-Este cachorro resulto bastante pervertido- se mofo Jungkook al ver la expresión avergonzada del chico que de pie frente suyo no dejaba de mirarlo.
Qué podía decir Taehyung en su defensa, sus ojos tenían voluntad propia, sin poderse detener recorrió aquel pecho de pectorales lamibles, las tetillas duras como pequeñas piedrecillas, los cuadros del abdomen, el bello fino de un color negro que le guiaba al miembro que ahora estaba con una gran erección pidiendo atencion. El llanto renovado de dos bebés hizo que el cachorro despertara de su transe-.Yo me ocupare de los niños- tartamudeo- prepara algo para desayunar-. Antes de que el tigre pudiera decir algo, el chico había escapado del dormitorio.
Jungkook dejo salir un suspiro, con las manos apuñadas en sus caderas, bajo la vista para ver su pobre pene abandonado. Tendría que ir al baño para un trabajo manual antes de poder entrar a la cocina.
El corazón de Taehyung se iba a salir de su pecho, a veces no sabía si era mejor seguir siendo un niño. Esto del celo era muy complicado, su felino interior ronroneaba y se ponía estúpido cuando olfateaba al sexy tigre. Solo recordar las cosas pervertidas que habían hecho durante la noche, la cara le ardía tanto que sentía que en cualquier momento se iba a incendiar.
Al entrar al dormitorio de los niños, lo que encontró lo hizo olvidar totalmente sus problemas. Había dos cachorros en forma de tigre tratando de quitarle el pañal al menor de sus hermanos, el que se negaba a transformarse a felino. El bebé humano y los dos tigres en una franca lucha en una cunita, era algo digno de una fotografía.
-¡Hola bebés! -saludo. La voz del joven gatito hizo que la lucha quedara en pausa. Los dos tigres olfatearon el aire y ronronearon, mientras el bebé que conservaba su forma humana levanto las manitas en busca de brazos.
El joven gatito sintió como su corazón se derretía, esos cachorros eran solo de él, bueno, tal vez tendría que compartirlos con el padre, pero esos eran simples detalles. Caminando hasta la cuna sobre poblada, rasco a los tigres detrás de sus suaves orejitas, luego alzo en brazos al menor de los bebés.
-Sean buenos niños- le susurro a los cachorros- quiero verlos sobre sus dos piernitas.
Los dos tigres mayores convocaron su forma humana. Los chicos eran una belleza, el mayor tenía tres años, tenía el cabello largo hasta los hombros, tan negro como el de su padre, el mismo color de ojos, el de en medio tenía dos añitos, una belleza de cabello lacio que al llevarlo tan corto, se le paraba en puntas, los ojos eran tan azules como el mar en calma, pero de todos, el más pequeño, de año y medio era que el que robaba suspiros, con el cabello de un tono castaño tan claro que era casi parecía rubio, los ojos grises y una expresión de no me miren por qué me asusto, que daban ganas de acurrucarlo hasta el fin de los tiempos.
Taehyung se olvido de que el mundo giraba sobre su eje, se dedico a darles un baño rápido en la tina, luego les coloco el pañal a los dos menores, ya que el mayor parecía odiar esa incomoda prenda y la despedazo apenas la tuvo puesta. Con gran cuidado les dio un biberón para preparar sus jóvenes estómagos para el desayuno que él mismo les prepararía.
Estaba vistiendo a Hoseok, el menor de los chicos, el que para su tristeza descubrió que se negaba a convocar su naturaleza felina.
Mientras los hermanitos jugaban en la tina en su forma animal, el más chico los miraba con una expresión de tristeza que ha Taehyung le recordó su infancia. Abrazando al niño le había cantado una vieja canción de cuna, mientras con mucho cariño le lavaba el largo cabello castaño tan claro y suave.
-Si no vienes a comer voy a dejarte sin desayuno- se escucho la voz del alfa desde la cocina. El joven gatito no pudo evitar sonreír, solo esperaba no morir envenenado por la comida del improvisado cocinero.
Cargando en brazos a Hoseok, Demián caminando tomado de su mano derecha y con Mercel guiando, todos llegaron a la cocina donde un impactado Jungkook veía llegar a su familia. Por qué sí, en ese momento el alfa se dio cuenta de eso, ya no eran tres cachorros que perpetuarían su sangre ni una pareja escogida para evitar perder autoridad en la manada. La idea lo asusto tanto que por un momento estuvo a punto de ir a buscar a "Los Malditos" para tomar el té, definitivamente había cosas más fáciles de afrontar.
-¿Estás bien? - pregunto Taehyung, algo incomodo al ver la expresión del tigre, una que por demás no supo interpretar.
Jungkook no era un alfa por mero título, el hombre tenía las bolas justo donde debía- Estoy bien- aclaro mientras ponía tocino en varios platos-, es solo que olvide que esos cachorros también comería.
-Entonces yo te ayudo- hablo mientras le daba al más pequeño de los gatitos al alfa. Mirando a Marcel y a Demian, les informo- voy por sus sillitas para comer, espérenme aquí.
En poco tiempo la mesa que Jungkook nunca había usado, ahora estaba repleta, tres bebés en sus sillitas para comer sonreían mientras trataba de meterse a la boca trozos de huevos revueltos con jamón, luego estaba el chico castaño vestido con una piyama de seda azul claro que gobernaba la mesa como si ese hubiera sido su lugar desde siempre.
Jungkook, sin entender muy bien como sucedió, se encontró a sí mismo lavando la bajilla, mientras observaba lascivamente como su pareja se agachaba para ponerle los calcetines al mayor de los niños, cosa que hizo que el pantalón del piyama bajara lo suficiente para dejar ver la curva del firme trasero con el que había jugado la noche anterior. Para desgracia del alfa, unos golpes en la puerta anunciaron que tendría visitas.
-Iré a ver quién es-, anuncio Taehyung dirigiéndose a la puerta antes de que Jungkook pudiera decir algo al respecto.
Lucía apareció del otro lado, el cabello rubio peinado en un moño riguroso, el uniforme blanco impecable, la gran sonrisa en su rostro joven- He venido a echarte una mano con los chicos- aclaro después de los saludar.
Jungkook, sintiéndose más tranquilo con Lucía ayudando a Taehyung, salió de su apartamento, dejando a dos de sus mejores guerreros cuidando la puerta de entrada del que ahora era su hogar.
Era momento de dejar la tranquilidad doméstica para ir a patear algunos culos que se habían estado buscando ese honor desde hacía mucho tiempo. Después de todo su difunto padre tenía razón, un macho sin emparejar podía ser medianamente paciente con sus enemigos, pero cuando se tenía familia, la cosa era más sencilla: "El que se acerca demasiado, se muere". Con esa ilustrativa idea en mente, llego al ascensor, tenía una fiesta que organizar.
Jin aprovecho la tranquilidad antes de que tormenta llegas, conocía lo suficiente a Jungkook para saber que pronto iba llover sangre, así que decidió darse un gustito antes de entrar al matadero.
Recostando la espalda a la pared, el Beta se deleito con la vista que a esa hora de la mañana proporcionaba el gimnasio. Un bonito zorro, vestido con un pantaloncillo corto de deporte, una camiseta sin mangas y destilando sudor por el esfuerzo de las pesas, era suficiente para que cualquier hombre con sangre en las venas se viniera solo con ver semejante manjar. Era la única ocasión en que se podía pillar a Yoongi, en lo que para Jin era su verdadera naturaleza, una que disfrazaba con ropa de marca y peinados elegantes.
El tigre dentro del Beta comenzó a gruñir y a mostrarse detrás de los ojos cafés claros, faltaban menos de 48 horas para que la luna llamara a los cambia formas al celo, hora de tomar lo que desde hace tiempo le pertenecía.
Yoongi debió sentir la vibración en el aire, no por nada su otra naturaleza era un zorro. Aunque había estado absorto en sus pensamientos, el bajo gruñido le erizo la piel, anunciándole que no estaba solo a horas tan tempranas de la mañana.
-¿Jin? - pregunto dejando las pesas en su base, poniéndose de pie trato de disimular su incomodidad fingiendo enojo- ¿En qué corral te criaste?...
El tigre puso su mejor cara de inocencia, encogiéndose de hombres, abogo en su defensa- No fue en ningún corral, mi madre se tomo su tiempo en educarme.
El zorro tomo la toalla que estaba sobre una silla cercana, secándose el sudor de la cara, trato de ganar tiempo, ese maldito tigre lo desconcertaba. Las cosas empeoraron al dedicarle una miradita al tremendo macho que tenía enfrente, el hombre estaba vestido con un pantalón largo de deporte, tan ajustado que podía ver la forma del pene totalmente erecto tras la tela de algodón. Tragando duro tuvo que soportar la sonrisa conocedora de Jin, el maldito saco de pulgas se había dado cuenta del interés del zorro.
-Insisto que tu madre te envió a educar con la vacas...- chilló su enfado, al diablo con el dominio que tenía sobre sí mismo- Mira que llegar sin avisar y quedarte viendo como idiota es de muy mala educación.
La risa de Jin era ronca, lo más procupante es que eso le excitaba de mas al zorro, el beta acariciaba su propio sexo haciéndolo estremecer. Yoongi se quedo allí de pie, con la toalla todavía entre sus manos, viendo como el Beta dejaba la pared para caminar despacio hasta donde él estaba.
-Voy a mostrarte lo bien educado que estoy-, hablo Jin en un tono que hizo que a el zorro le temblaran las rodillas- voy a hacer que me pidas "por favor", para luego yo decirte "gracias".
El zorro desvió la vista hasta el lugar en que el tigre estaba mirando, en ese momento se dio cuenta de que las cosas se iban a poner algo intensas. El beta estaba mirando las máquinas de pesas, viéndola bien era como si estuviera diseñada para que alguien fuera follado en ella.
-¡Ni lo pienses!- señalo con un dedo, golpeando el sólido pecho de Jin. Él no era un cachorro inocente que se dejara seducir, cuando tenía sexo, era algo que calculaba muy bien antes de actuar.
Las manos grandes del Beta tomaron las delgadas caderas de Yoongi, haciendo que los sexos duros se frotaran por encima de la tela- Esto me dice que ya tú lo has pensado por los dos.
En el momento que el zorro abrió la boca para enviar al tigre a la mierda, el muy calienta pollas le metió la lengua hasta la garganta, mientras las manos grandes le masajeaban el culo. Yoongi supo lo que era ser dominado, todos sus amantes se había quejado de que el zorro era un sumiso dominante, ya que siempre se hacía la voluntad del zorro en la cama.
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